dimarts, 8 de gener de 2008

La Xarxa Radial, l'eterna assignatura pendent

Com que aquests dies no tinc gaire temps pel blog repesco un article que em va agradar molt. És del diari Público del dia 17 de Novembre de 2007 (Dde Sant Iscle, el vaig llegir entre botifarres) està escrit per Ignacio Escolar, director del mateix diari. Es titula “España y los trenes perdidos” i us paso dos dels fragments que més em van agradar:



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El túnel inútil

El paso de la Engaña mide 6.976 metros de largo que fueron excavados casi a martillazos. Y también a latigazos. Lo construyeron sin apenas maquinaria 150 civiles y unos 500 presos republicanos, del cercano campo de concentración de Valdenoceda, que “redimieron sus penas” con trabajos forzados. Once de ellos murieron en accidentes durante la obra. Muchos más enfermaron después de silicosis, pues se llevaron el agujero de la montaña en sus pulmones. Su sacrificio fue en vano. El paso de la Engaña era el tramo más difícil de un proyecto aún más Ambicioso: el ferrocarril Santander Mediterráneo. La línea fue aprobada en 1905 y pretendía unir el Cantábrico con el Mediterráneo, Valencia con Santander. El tren iría de un mar a otro, de puerto a puerto, para ahorrar así a los barcos la semana larga que se tardaba entonces en rodear la península. A lo largo de medio siglo, se completó la mayor parte del trazado: Valencia- Teruel-Calatayud-Soria-Burgos. En 1959, cuando el túnel de La Engaña ya estaba terminado y sólo faltaban 60 kilómetros más para llegar hasta Santander, Franco canceló uno de los pocos proyectos ferroviarios de la España periférica, una de las pocas grandes líneas que no pasaban por Madrid. El 1 de enero de 1985, el plan de saneamiento de Renfe, que abandonó miles de kilómetros de tren, remató el Santander-Mediterráneo. El ministro socialista Enrique Barón cerró gran parte de los tramos de una línea que nunca fue rentable porque jamás se terminó. El paso de la Engaña se quedó esperando el tren. Hasta hace poco, hubo planes para recuperar el túnel con una carretera –durante años, algunos camiones lo usaron como atajo para evitar la nieve del puerto del Escudo–. Muchos también se atrevían a cruzarlo en bici. La excursión resulta ahora muy peligrosa: en el interior del túnel los desprendimientos son constantes y un derrumbe ha cegado el trayecto, tal vez para siempre. La estación de la Engaña hoy es un establo de animales. En sus paredes, llenas de pintadas, hay una especialmente elocuente: “Los ingenieros hicieron este ferrocarril, los políticos lo destruyeron y el sentido común sigue pidiendo su terminación”. Con todo, la pequeña estación de la Engaña no es el mejor ejemplo en forma de estación de tren de cómo los políticos, con alguna ayuda de los ingenieros, se pueden conjurar contra el sentido común.


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La España radial

Cuando vivía en Almería, algunos de mis amigos de Madrid me avisaban si pasaban por Sevilla para ver si podíamos vernos. Quedaban sorprendidos cuando les explicaba que era más fácil para mí encontrarnos en Londres –a tres horas de avión– que en Sevilla, a cinco horas de ferrocarril. La red radial –otro de los trenes perdidos– no sólo existe en los mapas, también en la cabeza de los madrileños. Desde la capital, sorprende cuando nos explican que se tarda casi lo mismo –unas dos horas– de Londres a París o de Madrid a Sevilla que de Barcelona a Castellón. Si se cumplen los planes de Fomento, para el 2020 España habrá terminado la construcción de su red de alta velocidad y Almería estará a sólo dos horas de Sevilla. Pero cumplir plazos no es algo habitual en nuestras infraestructuras. Los 700 kilómetros del AVE Madrid-Barcelona, si es que se estrena al fin en los próximos meses, habrán tardado en terminarse 13 años. No es como para presumir. Es un año más de lo que llevó construir, en el siglo XIX, los 8.000 kilómetros del Transiberiano. Puede que cuando el AVE llegue a Teruel o a Soria, las líneas de alta velocidad sólo sirvan para dar paseos en bici. No sería la primera vez que nos pasa.

A Público de 17/11/2007

4 comentaris:

Carlos ha dit...

Que grande eres, hasta hace poco el único AVE que conocia en política eran las gaviotas carroñeras del PP, ahora conocemos dos! las gaviotas y el AVE sociata, alomejor PP-PSOE son lo mismo y no nos habiamos dado cuenta! (bueno un poco si)

Carlos ha dit...

Por cierto lo del viejo topo es buenisimo... que viva Gramsci

Anònim ha dit...

Me gusta mucho la foto del post ¿es de la via que dice el artículo?

Por cierto, me parece muy fuerte que Franco cerrara una vía porqué no pasaba por Madrid y nadie hiciera nada después por recuperarla.

Últimamente, ¿te gusta mucho hablar de trenes no?

Jesús Hernández ha dit...

Hola anónimo, pues la verdad es que últimamente he hablado bastante de movilidad porqué creo que es uno de los principales problemas de Catalunya y también de Cerdanyola. Y para mi el camino ineludible para la mejora de la movilidad pasa por el incremento del transporte público, colectivo y sostenible, como es el tren, pero también lo son el metro o los tranvías.